Pide Obama erigir en ‘monumento nacional’ las Montañas Organ, del Condado Doña Ana

The Washington Post
2014-02-03

Washington— El Gobierno de Barack Obama se está preparando para designar regiones de Nuevo México y California como zonas vedadas a la urbanización por medio de su autoridad ejecutiva, de acuerdo con personas familiarizadas con el asunto, decisión que apunta hacia una política más audaz en cuanto a las tierras públicas en el segundo mandato del presidente.

Las personas, quienes pidieron no ser identificadas puesto que aún no se llega a una decisión final, indicaron que la Casa Blanca está determinada a actuar a menos que el Congreso se apresure a aprobar una legislación que otorgará protecciones semejantes.

Uno de los dos lugares, la región de Organ Mountains-Desert Peaks, cerca de Las Cruces, Nuevo México, y con una extensión de casi 500 mil acres, es dos veces más grande que el mayor monumento nacional establecido por el presidente Obama. El otro lugar abarca alrededor de 1 mil 600 acres y se ubica en la costa central de California bajo el nombre de Point Arena-Stornetta Public Lands.

Pese a que el Congreso suele otorgar protecciones a tierras públicas, los presidentes han utilizado su autoridad conforme a la Ley de Antigüedades de 1906 a respetar este tipo de regiones.

Obama obtuvo una respuesta entusiasta de demócratas y ecologistas al declarar durante su discurso del Estado de la Unión que usará su autoridad ‘para proteger más de nuestras tierras federales vírgenes para las futuras generaciones’.

Las designaciones abordarían una crítica de tiempo atrás entre ecologistas, quienes sostienen que el presidente no ha hecho lo suficiente para proteger tierras federales susceptibles ecológicamente o importantes para la historia. Las maniobras representan una de las maneras más poderosas en las que Obama puede usar sus poderes ejecutivos a fin de lograr políticas a las que se opone el Congreso.

Sin embargo, ese tipo de decisión seguramente indignará a parte del electorado que depende de las tierras públicas para usos como la ganadería, la minería y el entretenimiento con vehículos motorizados. El sector considera cualquier nueva protección como una invasión de tales actividades.

Obama inició su mandato firmando una importante iniciativa ecológica –un compromiso bipartidista creado poco antes de que asumiera el cargo–, pero el Congreso ha estado estancado en buena medida durante la gestión del presidente. El último Congreso fue el primero desde 1942 en no designar un solo pedazo de naturaleza como parque nacional o monumento.

La Primavera pasada, Obama designó cinco monumentos nacionales, el mayor de los cuales abarca 242 mil 500 acres. El ex secretario del interior, Bruce Babbitt, quien ejerció el cargo por ocho años durante el Gobierno del presidente Bill Clinton, sugirió que el presidente apartara un acre de tierras federales por cada uno que arrendó para la extracción de petróleo, gas, carbón y minerales. El Center for American Progress, cuyo presidente, John D. Podesta, se unió a la Casa Blanca en enero, emitió un reporte en el que mostró que 7.3 millones de acres de tierras federales han sido arrendados para excavación de petróleo y gas hasta diciembre, mientras que 2.3 millones de acres han sido protegidos de manera permanente.

Brian O’Donnell, director ejecutivo de la Conservation Lands Foundation, comentó que ‘no hay ningún otro tema ecológico de tanta importancia’ para el nuevo enfoque del presidente en cuanto al uso de su autoridad ejecutiva. ‘El Congreso no ha actuado, el presidente tiene la autoridad y las comunidades están listas’, dijo.

La decisión de designar a Organ Mountains-Desert Peaks es más polémica y más importante. Tanto republicanos como demócratas señalan que la región tiene una importancia histórica, cultural y medioambiental. Sus cañones cuentan con petroglifos de tres sociedades indígenas estadounidenses, además de pastizales desiertos y un bosque petrificado.

El senador Martin Heinrich (demócrata por Nuevo México) elaboró una legislación que crearía un monumento nacional de 498 mil acres, aproximadamente la mitad de los cuales serían administrados como tierra salvaje. Sin embargo, el representante Stevan Pearce (republicano por Nuevo México) propuso una iniciativa que establecería un monumento de 54 mil 800 acres sin áreas de tierra salvaje.

Mientras que la iniciativa del Senado, propuesta en parte por el senador Tom Udall (demócrata por Nuevo México), estipula que los permisos para pastar seguirán en pie, grupos ganaderos locales y nacionales sostienen que sus actividades se verían afectadas. Algunos funcionarios del orden público, como el sheriff del Condado de Doña Ana, Todd Garrison, también han indicado que la decisión dificultaría aún más el monitoreo de actividades ilegales cerca de la frontera con México.

Dustin Van Liew, director ejecutivo de tierras federales para la National Cattlemen’s Beef Association, comentó que luego de las designaciones de monumentos nacionales en la región de Grand Staircase Escalante en Utah, ‘hemos visto el pastoreo disminuir con el tiempo o frenarse de tajo’.

El comisionado del Condado de Doña Ana, Billy G. Garrett, comentó que él y otros pretenden que se haga una designación de monumento nacional, ya que mantendrá ‘el enfoque del crecimiento’ dentro de un corredor limitado, mientras que otras partes del país se quedarán sin ser tocadas.


Organ Mountains N.M.